5.8.12

Nada_Schopenhauer_Friedrich


  A Schopenhauer se le puede considerar un filósofo romántico por su visión dolorosa del mundo, su ascetismo negativo como actitud ante ello, negación de la voluntad de vida  y resignación en el dolor, y sobre todo por su afirmación de la voluntad como única energía en el mundo, de la que todo son sus manifestaciones: lo múltiple –el Todo- reducido a la unidad. Este principio inspiró a los hermanos Schlegel, a Novalis, Hölderlin, Hegel y Schelling. Pero también vemos -con Shopenhauer- en qué consiste esa unidad tan diferente.
lo que queda tras la total supresion de la voluntad es, para todos aquellos que están aún llenos de ella, nada. Pero tambien, a la inversa, para aquellos en los que la voluntad se ha convertido y negado todo este mundo nuestro tan real, con todos sus soles y galaxias, es nada.[1]
A Shopenhauer le interesa un arte más allá de lo bello, como modo de conocimiento. Un arte que nos remita a la voluntad, la verdadera esencia del mundo.
En los años salvajes de la filosofía alemana las artes y la filosofía parecen estar finamente imbricadas. Como hemos visto los conceptos se ilustraron con imágenes, y las imágenes  nos sumergen en conceptos. La sentencia de Horacio «ut pictura poesis» de tanta influencia desde el Renacimiento, se podría aplicar en esta época de sentimiento y pasiones sustituyendo, en este caso poesía por filosofía.
Respecto a la pintura de paisaje, en el ámbito alemán, ésta tiene un relieve especial [2]como género, en el contexto del arte romántico, no sólo por el número de sus cultivadores, sino incluso porque ha llegado a interpretarse, y no sin razones, como elemento sintomático de las intenciones estéticas de aquel período. [3]
Como una obra contemporánea de Schopenhauer, que pudiese ilustrar su idea de lo sublime, como si fuera un umbral que pudiese dar paso a la revelación de esa voluntad  schopenhaueriana, dos obras paradigmáticas de la pintura de paisaje alemana y referente de tantas en el futuro:  El Océano Glacial  y Monje en la orilla del mar, ambas de Caspar David Friedrich. Otras obras de este autor tienen claramente una intencionalidad cristiana, o panteísta, pero éstas creo que van más allá y pueden ilustrar una sublimidad cercana a Schopenhauer.



C. D.Friedrich,  El Océano Glacial.1823-1824. 


¿Dónde nos ha llevado este viaje de Shopenhauer?: en El Océano Glacial de Friedrich, vemos que el barco -el Hoffnung (Esperanza)- quedó atrapado por los hielos. Montañas de hielo que
se repiten como un eco sobre la blanca superficie. El barco se ha destrozado en este encuentro. El conjunto se eleva y pudiera hundirse en el momento siguiente: los peldaños de este templo de la naturaleza conducen a la nada.[4]
Esta nada a la que se refiere Jensen puede ser la nada que cierra –o abre- como colofón de Schopenhauer a las tres grandes humillaciones de la megalomanía humana.[5]


Manuel Maceiras Fafian[6]-en el libro Shopenhauer y Kierkegaard: sentimiento y pasión- expresa ante las palabras de Schopenhauer, tomando las palabras del Sofista platónico,
Aquella socrática sorpresa: ¿Qué extraña doctrina pretendes enseñarnos, Extranjero?
Le sorprende y decepciona que todo  el audaz pensamiento de Schopenhauer concluya en una sorprendente y única solicitud: reducir el hombre y el mundo a la nada.
Esta conclusión final no decepcionaría a los ascetas que aniquilan la voluntad negándola como fenómeno. Pero su vida nos revela ese "qué" del mundo por el que se preguntaba la filosofía: "Todo este mundo nuestro tan real, con todos sus soles y galaxias, es nada"[7].

Nada
Nada
Nada
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[1] Arthur Shopenhauer. El mundo como voluntad y representación. Volumen II. Traducción de Pilar López de Santa María). Madrid: Editorial Trotta, 2003, p.230. (W.W.V. II, libro IV, cap. 71, p. 487.)
[2] Relieve especial como género que sólo encontraremos en sus contemporáneos ingleses.
[3] Javier Arnaldo. El movimiento romántico. Historia del Arte nº 39. Madrid: Historia 16, 1989, p.64.
[4] Jens Christian Jensen. Caspar David Friedrich. Vida y obra. Barcelona: Editorial Blume, 1980, p. 191.
[5] Humillación cosmológica, humillación biológica y humillación psicológica. Ver:
Rüdiger Safranski. Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía. (Versión española de José Planells Puchades) Madrid: Alianza Editorial, 1991, p. 470.
[6]Manuel Maceiras Fafian. Shopenhauer y Kierkegaard: sentimiento y pasión. Madrid: Editorial Cincel, 1985, p.104. 
[7]Arthur Shopenhauer. El mundo como voluntad y representación. Volumen I. Estudio introductorio.(Estudio y traducción de Pilar López de Santa María). Madrid: Editorial Trotta, 2004, p.10.

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