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16 junio 2021

Breve paseo con Delso por el bosque y sus claros_Miguel Á. M. Delso: Desde el interior

 

Breve paseo con Delso por el bosque y sus claros

Texto para la exposición Desde el interior de Miguel Á. Martínez Delso.

Julián Valle, Campillo de Aranda, mayo de 2021

 

 

 Tomar conciencia es tomar forma.  

 

 Henri Focillon[1]    

 

La materia 

Trabajar con determinada materia es estar atento a sus enseñanzas. Cuando se trata de gres o porcelana sabemos que este material, si acaso interesa conectar con su naturaleza íntima, no permitirá descuidos ni dará respiro. La experiencia y el conocimiento no servirán de nada si no nos acercamos con humildad, pues la materia -al tomar forma- suele castigar al engreído.

Es un distintivo de algunos artistas -los de los productos más aparatosos- intentar que la materia se plegue a sus ideas...o mejor caprichos: por ello este no puede ser su material, es mejor que escojan otro más dócil. En relación con cuestiones como éstas, escribió un texto -para presentar una exposición- el poeta, y fino ensayista, Paul Valéry. Su título es De la eminente dignidad de las artes del fuego. Comienza de esta forma tan clara: “En toda obra se unen un deseo, una idea, una acción y una materia[2]. Para él “la nobleza de un arte, depende de la pureza del deseo del que procede y de la incertidumbre del autor en cuanto al feliz desenlace de su acción”.[3] Por ello, la inseguridad respecto al resultado de sus esfuerzos, es directamente proporcional a la virtud del artista.

 Es éste un camino incierto -el diálogo con la materia- en el que no cabe imposición. Y a cambio se ofrece conocimiento, no tanto del oficio como de uno mismo, y determinación para asumir el fracaso y el riesgo: algo así como conocerse mejor a sí mismo. Y también conectar con realidades que están por encima, debajo e incluso dentro de nosotros. Para Valéry sería también conectar con la historia del planeta, pues -nos dice- la Tierra o Marte no son, después de todo más que cuerpos enfriados. Para después, acabada la pieza, sentir “nacer la idea de modelar otra distinta, sin más fin que la caricia.[4]

 
 

El fondo

Continuamos  con este acercamiento a las formas cerámicas que nos ofrece el escultor, y que ahora ya vemos más minerales y más propias: ya no es simplemente un objeto que está ahí. Propongo, en principio, acompañar al autor en uno de sus habituales paseos. Delso tiene como afición registrar fotográficamente cosas que le fascinan. Muchas veces en el paisaje más cercano al que pregunta...y este le contesta con una imagen: esta relación pregunta-respuesta es la misma cuando elabora una pieza. Puede ser desde un detalle, hasta los espacios amplios, tantas veces abiertos a una inmensidad que se pierde en el horizonte, o que se pierde entre las nubes. Compone la imagen como por puro instinto, o mejor, traduce en imagen lo que el lugar le dice: pues el lugar siempre nos habla. Y cada forma -dentro de la imagen- toma su propia significación en relación a otras formas, y colores. El lugar nos habla, pero hay que aprender a escuchar. Y, antes que nada, descubrir la elocuencia del silencio, después del sonido. Naturalidad, sencillez, simplicidad. Esta relación con las cosas, sea una imagen fotográfica o una escultura, siempre está alejada de toda acumulación artificiosa. Recordamos lo dicho por Josep María Esquirol: “Quien no perciba lo más sencillo, tampoco sentirá lo más hondo”.[5]

Me lo imagino en esos lugares que tanto le place recorrer, y que he tenido el privilegio de compartir. Ahora mira el horizonte buscando la forma: las crestas de las montañas. Distingue al árbol en el interior del bosque, al ave en el árbol, su canto en el bosque relicto. Alguien se acerca caminando por un sendero. El reconocimiento no es inmediato pero es claro: primero fue la luz, luego el trueno.

Nada puede ser sin estar en relación con ese fondo que le da significación. Pues no hay forma sin fondo, ni ser sin ese mundo que le dio forma y le dio la vida. Para así, continuamente, a lo largo de su existencia estarse haciendo.

¿Pero que hay en el fondo de ese fondo? ¿Qué relación hay con ese ser que está haciendo-se, mientras da forma a lo informe, mientras da forma cercando un espacio vacío?

 

El cercar 

¿Cómo construye sus esculturas? Parecen -también- como que se hacen -a sí mismas- desde un interior hacia fuera. ¿Y este interior, cercado por la forma, es un interior vacío? Como esa vasija de barro (no sólo la taoísta) que tiene la utilidad de poder contenerlo todo: como la ventana, o la puerta. Valente nos muestra de qué manera sobreviene la forma: “El estado de creación es igual al wu-wei en la práctica del Tao: estado de no acción, de no interferencia, de atención suprema a los movimientos de la materia. Sólo en ese estado de retracción sobreviene la forma, no como algo impuesto a la materia, sino como epifanía natural de ésta.”[6]. Esta epifanía natural es a la que Delso quiere asistir, cuando siente que una pieza es, y sólo puede ser, así.

Este vacío, paradójicamente, no es ausencia: es receptáculo[7]. En el caso que nos ocupa, puede dar refugio al mundo. Como cuando nuestro autor enmarca un determinado paisaje con la forma de una de sus esculturas. Continuando esa relación que siempre han tenido sus obras con los elementos de la arquitectura primigenia, fundamental: la que intenta entender el mundo reduciéndolo a un espacio abarcable, que -a su vez- se relaciona con nuestro cuerpo. Que une la bóveda celeste con la construida, y ésta con la propia bóveda. Con los pies en la tierra que nos sustenta y nos da sustento. Obras que son tumba, techo, y -también- ventana y puerta. Es en esta escala, la nuestra, la humana, donde nuestra imaginación busca cobijo.

Y llegamos al final de este breve paseo. Y al igual que no hay forma sin fondo, ni corazón que no pueda contener -y alimentar- un bosque, no hay bosque sin claro. Ahora con María Zambrano:

Y queda la nada y el vacío que el claro del bosque da como respuesta a lo que se busca. Mas si nada se busca, la ofrenda será imprevisible, ilimitada.[8]

 


[1] Henri Focillon, La vida de las formas y Elogio de la mano, Xarait Ediciones, Madrid, 1983, p.48.

[2] Paul Valéry, Piezas sobre arte, A. Machado Libros S.A., Madrid, 2005, p.89.

[3] Id.

[4] Ibid., p.91.

[5] Josep María Esquirol, La penúltima bondad. Ensayo sobre la vida humana, Acantilado, Barcelona, 2018, p.16.

[6] José Ángel Valente. Obra poética, Alianza Editorial, Madrid, 1999, p. 41.

[7] Que -etimológicamente- recibe, recoge e incluso da refugio.

[8] María Zambrano, Claros del bosque, Biblioteca de Bolsillo, Barcelona, 1990, p.11.

 

Desde el interior

Miguel Á. M.  DELSO

Casa de la Cultura de Aranda de Duero (Biblioteca Pública)

15 de junio al 23 de julio de 2021

de lunes a viernes de 09:30 h. a 14:30 h.

Plaza del Trigo, 9. C.P.: 09400 Aranda de Duero. Burgos.

947 511 275

947 511 513



 


A través de la ventana._Miguel Á. M. Delso  abril, 2015. Sala de exposiciones del Arco de Sta María, Burgos.

19 marzo 2015

A través de la ventana._Miguel Á. M. Delso

A través de la ventana -esculturas de Delso- (J.Valle)


Ansía la transformación. Entusiásmate por la llama,
donde se te esfuma una cosa que en las transformaciones brilla.
Aquel proyectante espíritu, que lo terrenal gobierna,

nada ama tanto,  en el ímpetu de la figura, como el punto de inflexión
.
Rainer María Rilke[1]



”Lo que en lo inmóvil se cierra se halla ya petrificado”[2] ya que el vivir es una continua transformación. Pero siempre hay algo que se queda en este viaje de la vida. Se quedan atrás las más dolorosas ausencias que sin embargo están presentes. Somos como el río y nuestro material de aluvión y nuestro paisaje -el que recorremos- definen nuestro cauce.  Habitamos un cauce “que a veces se cierra por el principio y comienza por el fin”[3]
“También el arte es sólo un modo de vivir”[4] y se está más cerca de este arte, simplemente viviendo que siguiendo los dictados de lo artístico, siempre tan ensimismado y tantas veces alejado del arte, y del vivir.
Así, sencillamente, como modus vivendi es la práctica artística de Delso. Y sus piezas prefieren responder más a un ciclo vital que a una demanda externa, quizá por la sana influencia del material  habitual en el desarrollo de su obra: la cerámica. Un material que tiene su propio tiempo. Todas sus ideas y sus desarrollos necesitan antes decantarse, como la arcilla, para ser seleccionados y trabajar con ellos ya liberados de impurezas.



(taller)

Esta  breve presentación está dedicada a su exposición en las salas del Arco de Sta. María en Burgos, donde presenta la obra realizada estos últimos años. Su título, A través de la ventana, nos habla de ese discurrir del que antes hablábamos. Y también de la contemplación a través de un elemento constructivo, una ventana esquematizada o evocada. Pero aquí imagina Delso una ventana sin cortina, un velo rasgado, como ojos sin párpados[5]. Parece como si este umbral que se abre ante la luz -nuestros ojos- se hubiese proyectado en un elemento que enmarca ese espacio, más allá del cuerpo que nos protege. Un elemento que enlaza un interior con un exterior[6], y que acaso no sea nada más que nuestra propia prolongación en el tejido del mundo[7] o el des-cubrimiento de nuestro propio interior reflejado.  

Esto es algo que hay que tener presente cuando proyectamos la mirada sobre estas esculturas de tierra y hierro: nos hablan del espacio que habitamos y también del territorio que acariciamos con la mirada, en el que nos reconocemos. Así es como el  tacto del escultor toma para sí, en esencia,  ese paisaje de su memoria -que tanto ama- y en el que están presentes esas-sus luminosas ausencias que también pueden ser las nuestras.


Cada pieza aparece con esa presencia –tectónica- de lo que siempre ha estado ahí, como ante una montaña. También existen elementos que son como soporte de otros, o que quedaron apoyados, o desplazados. Todo ello como en una escala temporal  geológica, y como contrapunto, la brevedad de nuestro existir.
Esa presencia parece reforzada por su apariencia mineral,  pues no es ésta una escultura que pretenda forzar los condicionantes del material, parece más interesada en recuperar algo de esa condición primigenia, mineral, de ahí su contención en elementos y colores.
No son formas que se rebelan contra la gravedad, estas vistas a través de una ventana  parecen más bien buscar su lugar y su equilibrio. Su reposo.

Julián Valle. Campillo de Aranda, febrero 2015.



[1] Rainer María Rilke. Los Sonetos a Orfeo. Escritos como estela funeraria para Wera Ouckama Knoop : soneto XII. Trad. Jaime Ferreiro Alemparte. Madrid: Espasa-Calpe, Colección Austral, 1982, p. 153.

[2] ibidem

[3] ibidem

[4] Rainer María Rilke. Cartas a un joven poeta. Trad. Jose Mª Valverde. Madrid: Alianza Editorial, 1982, p. 99.

[5] “...y dado que, en su uniformidad e inmensidad, no tiene más que el marco como primer plano, se tiene la impresión al contemplarlo de que le hubieran cortado a uno los párpados.”

H. Von Kleist, “Sensaciones ante una marina de Friedrich", en Félix Duque y Paolo D'Angelo (ed.), La religión de la pintura. Escritos de filosofía romántica del arte. Madrid, Akal, 1999, pp. 105-106.

[6] “La naturaleza está en el interior” dice Cezanne. Cualidad, luz, color, profundidad, que están ahí ante nosotros, están ahí porque despiertan un eco en nuestro cuerpo, porque este los recibe.”

Citado por Maurice Merleau-Ponty. El ojo y el espíritu. Barcelona: Barcelona, Editorial Paidós Ibérica, 1985, p.19.

[7] “Visible y móvil, mi cuerpo está en el número de las cosas, es una de ellas, pertenece al tejido del mundo y su cohesión es la de una cosa. Pero, puesto que ve y se mueve, tiene las cosas en círculo alrededor de sí, ellas son un anexo o una prolongación de él mismo, están incrustadas en su carne, forman parte de su definición plena y el mundo está hecho con la misma tela del cuerpo.”

Maurice Merleau-Ponty, op. cit. p. 17.




A través de la ventana.
Miguel Martínez Delso

13 de marzo-12 de abril de 2015.
Sala de exposiciones del arco de Sta María.

 
 
 
 
 
 
 
Plaza del Rey San Fernando s/n
09003 Burgos  

Teléfono: 
 947 28 88 68

Horarios
Martes a sábados de 11:00 a 14:00 h y de 17:00 a 21:00 h
Domingos de 11:00 a 14:00 h
Domingos tarde, lunes y festivos, cerrado
Se puede acceder también, de forma gratuita y en el mismo horario de apertura, a un torreón con vistas al Paseo del Espolón y el Puente de Santa María.