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28 enero 2016

"The curator" Jesús Max_Stanislaw Lem_Merleau-Ponty_Schopenhauer


THE CURATOR
Jesús Max, 2016
Oil on canvas
24" x 48"


“Puedo ver un objeto en cuanto que los objetos forman un sistema o un mundo en que cada uno de ellos dispone a los otros en torno suyo, como espectadores de sus aspectos escondidos y garantía de su permanencia.” 

“...todo objeto es el espejo de todos los demás.”

 Maurice Merleau-Ponty [1]


Magnífico "vanitas" con la deriva melancólica barroca precisa. Un homenaje a la juventud y la vida, pues parece instrumental de un juego de medicina: un efectivo bucle y -a la vez- combinación de significados. Jesús Max está renovando el género: ya no hay laudes y partituras sólo unos auriculares. La música, arte por excelencia, en su mayor plenitud, emblema de todas las artes... representada por un aparato "reproductor". Dice Schopenhauer de la música como arte:

"en ella no encontramos la imitación o reproducción de una Idea de la esencia del mundo."
(...)
"Sin embargo, la semejanza entre la música y el mundo, el aspecto bajo el cual la música puede ser una imitación o reproducción del mundo, es algo profundamente oculto. En todos los tiempos se ha cultivado la música  sin adquirir conciencia clara de esta relación; contentándose con comprenderla inmediatamente y renunciando a concebir en abstracto la raíz de esta comprensión inmediata."
 (...)
"Este fenómeno presenta analogía con lo que sucede en la naturaleza, donde todos los cuerpos y todos los organismos deben considerarse como nacidos por un desarrollo gradual de la masa planetaria, que es a la vez su cimiento y su origen y esta misma relación la encontramos en el bajo fundamental y las notas agudas. Existe un límite de gravedad por bajo del cual no hay sonido alguno perceptible, lo cual guarda correspondencia con el hecho de que la materia no puede ser percibida sin la forma y la cualidad; es decir, sin la exteriorización de una fuerza incognoscible, en la cual se expresa una idea; o, en general, que no hay materia sin voluntad. Por consiguiente, así como en el sonido es imprescindible una cierta altura, así lo es en la materia un cierto grado de manifestación de la voluntad."[2]

Y como en otras ocasiones -en los cuadros de Max- esas formas fantásticas precisamente -pintadas con el primor de lo que no existe- subrayan que todo ese efecto de profundidad sólo es un juego de colores distribuidos en un plano: una trampa que los sentidos disfrutan...vanitas. Esas formas "fantásticas" en la "superficie de la imagen que me recuerdan tanto a Schopenhauer como a "las simetriadas" del "Solaris" de Stanislaw Lem; unas formas que nacen "sin justificación" del planeta, dificiles de asociar a organismos conocidos, y que majestuosamente se elevan varios kilómetros para después -"sin justificación"- descomponerse...al igual que las réplicas gigantes de cosas terrestres, reconocibles que el planeta "sin sentido aparente" reproduce. 

Dice Schopenhauer: "nacidos por un desarrollo gradual de la masa planetaria, que es a la vez su cimiento y su origen."
Dice Sartorius en Solaris: -Me gustaría abordar el problema de la motivación. ¿Qué es lo que motivó la aparición de las criaturas F? No son personas, ni tampoco réplicas de determinadas personas, sino una proyección materializada de lo que contiene nuestro cerebro, en relación con una persona en concreto.[3]

En este juego de espejos, brillos y sombras quedo enredado y fascinado...pues no es otro el fin del arte de la pintura..."porque mirar el objeto es hundirse en él"[4]


[1] Merleau-Ponty, Maurice. Fenomenología de la percepción. Trad. Emilio Uranga. México: FCE, 1957.
[2] Schopenhauer, Arthur. El Mundo como Voluntad y Representación. Trad. Eduardo Ovejero y Mauri. México: Porrúa, 1983.
[3] Lem, Stanislaw. Solaris. Publicada por 1ª vez en Varsovia (Polonia) en 1961. 

[4]Merleau-Ponty, op. cit.





31 agosto 2014

Pietà_ Tarkovsky_ Rembrandt_Erice_Schopenhauer

El final estremecedor del Solaris de Tarkovsky ofrece un "eco" de otra gran obra "El regreso del hijo pródigo", pintada en 1669, posiblemente la última pintura de  Rembrandt Harmenszoom von Rijn. Realizada un año antes del fallecimiento de su hijo Tito. En estos, sus últimos días, Rembrandt vive una intensa, y posiblemente angustiosa, búsqueda de Dios. Este periodo es el más oscuro y, a la vez, el más luminoso en su trayectoria. Algo así como este -su último- cuadro que cierra su vida, como este final tan intenso de Solaris. Como una pietà dedicada a toda la humanidad. Este vínculo profundo y verdadero de amor, más allá de la muerte, "luminoso" como estas escenas.....aunque todo sea un sueño, aunque sólo sean "las sombras de tu propio pensamiento" dice el Bardo Thodol







Lifeline, Alumbramiento es una  exquisita obra de orfebre.  Habla, desde la belleza, con sonido e imágenes, de esa mancha oscura -por desconocida- que siempre tiene la belleza. Víctor Erice rueda en blanco y negro un único suceso, en un lugar, acompañado por los personajes que  habitan y dan cuerpo a este pequeño universo: podría ser un lugar de Asturias, en la España de 1940.



 La coincidencia de fechas (Erice nace en Carranza, Vizcaya, en 1940) puede sugerir un poso autobiográfico: pero qué es el arte, o que debería ser, siempre y cuando haya algo que contar, o preguntar, o decirsePero con una mirada  compasiva que atesora instantes. Una conexión. Qué conexión podría ser,  ¿de qué pasta estamos hechos?¿el sentido de la vida? en tan sólo -casi- 11 minutos...nada más. ¿ Habla  de la piedad?: en italiano compasión y  amor puro son la misma palabra: pietà.*

Sobre la compasión cita Schopenhauer* una canción de Petrarca:

I’ vo pensando, et nel penser m’assale
una pietà sí forte di me stesso,
che mi conduce spesso
ad altro lagrimar ch’i’ non soleva


Cuando camino pensando, me asalta una compasión tan fuerte de mí mismo que a menudo he de llorar intensamente,cosa que no solía hacer.

Toda obra, es el más allá de lo autobiográfico. Retornando, con pietà, a un paraiso que, por siempre, estuvo perdido. Esperamos siempre, nuevos alumbramientos.


Erice ha hecho tres largometrajes, El espíritu de la colmena (1973)   El sur (1983)  El sol del membrillo (1992) para mí obras fundamentales  del cine, del arte, que más admiro.

*A. Schopenhauer. El mundo como voluntad y representación.  IV, &67, 444.