9.9.19

El tejido del mundo_edilicia rupestre 2019-2020


   

Julián Valle 2019
Acuarela y tinta s. papel khadi 400g.
136 x 96 cm



 
 
 
Ya que las cosas y mi cuerpo están hechos con la misma tela, es necesario que su visión se haga de alguna manera en ellos, o que su visibilidad manifiesta se duplique con una visibilidad secreta: “la naturaleza está en el interior”, dice Cézanne.
 
Maurice Merleau-Ponty*
 

Itinerario

Este proyecto nombrado como El tejido del mundo podría definirse como un itinerario por unos lugares determinados. Ahora contemplo lo que ha sido producto de este viaje, objetos y dibujos. Todo ello reunido, en tres salas-capítulos unidas por puentes. No parece que haya una jerarquía, y cada una de las partes parece dependiente del resto. Más que una narrativa podría ser como el fluir -cíclico- del propio camino.

Encontraremos o descubriremos en este itinerario la presencia de la ausencia, como lo es y será la nuestra en este tejido del mundo extenso que habitamos todos. Qué es lo que queda ahí, en ese lugar, tumba, templo, semilla…cuenco. Qué quedó o quedará en otras memorias, en ese espacio que antes fue habitado.

Julián Valle 2019
Acuarela y grafito s. papel khadi 400g.
136 x 96 cm

Espacios interiores

He dibujado estos "contenedores", edificios horadados en la roca, caminos y recipientes tallados, o necrópolis. He modelado objetos que parecen formar parte, o toman aspectos de estos lugares, y otros que los miniaturizan, o los recrean. Desde hace años he frecuentado estos espacios del eremitismo rupestre que son origen de este proyecto. Me atraía su pobreza material, el desconocimiento de sus usos concretos, o las marcas de su talla, como signos agrupados, como un mantra petrificado. El horadar la roca hasta crear esos espacios interiores que ahora se nos muestran vacíos, desnudos de todo ornamento, en acogedora penumbra, en la soledad sonora de nuestros propios pasos. Con una visibilidad distinta a la que encuentro en las más grandes y complejas edificaciones: esas magníficas catedrales de exquisita filigrana que parecen haber descendido directamente desde el mismísimo cielo hasta nosotros, los mortales. Diferente es esta otra visibilidad que, humildemente, parece ofrecerse al tacto, a lo humano.


Julián Valle 2019
Témpera s. papel khadi 400g.
136 x 96 cm.

Me atraía esa tosquedad, esa potencia simbólica. Y me atraía especialmente el ser construcciones de las que apenas queda memoria. ¿Qué es la memoria? Memoria en la oscuridad, dentro de la roca, al calor de la tierra. Y esa luz que talla las sombras desde la entrada, desde la boca. Esa que parece hablarnos[1] desde el hueco, penumbra pétrea, médula que llamamos alma de las cosas. Habla de la disolución y de la memoria que vemos transformarse, fluir o desaparecer.



Julián Valle 2019
Acuarela s. papel khadi 400g.
96 x 136 cm.



Julián Valle 2019
Acuarela s. papel khadi 400g.
96 x 137 cm.

Memoria cóncava

 

Es difícil precisar el inicio de estas construcciones -posiblemente se desarrolló entre los ss. VI  y XI[2]-  ya que no hay motivos arquitectónicos, o son propios de un arco temporal muy extenso.  Son parcos en detalles útiles para datarlos: los restos arqueológicos que podrían encontrarse en su entorno normalmente son escasos.

Resulta revelador el rastro de muchos de estos lugares en la toponimia. Esa memoria del lugar que queda flotando sobre las curvas de nivel de la cartografía, como los restos de un naufragio. Puede que haya desaparecido cualquier referencia en las fuentes escritas y, sin embargo, aún permanece en la memoria de las gentes que habitan estos territorios. 

Poco sabemos sobre la arquitectura rupestre[3], sus usos o sus moradores, algo lógico viniendo de personas y grupos aislados, apartados en sus desiertos particulares. Era una forma extrema de vivir la espiritualidad, de escaparse del mundo: pocos rastros deja quien no pretende dejar rastro. Nos dice el medievalista Fray Justo Pérez de Urbel que «un hombre que se retira de la sociedad deja difícilmente su huella en la historia»,[4] y Lao Tse podría añadir, para finalizar estas notas que «el buen andar no deja huella tras sí».[5]





Julián Valle 2019
Acuarela s. papel khadi 400g.
96 x 137 cm.

Cuando planifico las rutas consulto publicaciones históricas y arqueológicas, pero, en relación con el apartarse, o la emboscadura, he acudido también a otras lecturas. Se ha publicado un libro -lo he disfrutado- cuyo interés está en mostrar la actualidad de ese escaparse que ya no se limita a una cuestión religiosa, o espiritual, hablo del  Manual de escapología de Antonio Pau  

¿Pero acaso no sigue siendo necesaria esta emboscadura espiritual, hacia un silencio interior como eco del silencio del mundo?...en estos tiempos en los que vivimos, con una relación no verdadera con el mundo... que vivimos como tan fuera de si.

 

 



*Merleau-Ponty, M. El ojo y el espíritu. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica. 1986. P.18-19.

[1] Hacia el interior no es la vista, es el oído, ese es el sentido de la noche. Dice Bachelard que es en la boca de la gruta donde «trabaja la imaginación de las voces profundas, la imaginación de las voces subterráneas. Todas las grutas hablan» concluye. (Gaston Bachelard, La tierra y las ensoñaciones del reposo. Ensayo sobre las imágenes de la intimidad, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 2008, p. 216).

[2] Un marco cronológico muy ámplio ( J.I. Padilla y K.A. Rueda, Asentamientos medievales y otras manifestaciones rupestres del Alto Arlanza. En Jorge López Quiroga y Artemio M. Martínez Tejera Ed. In concavis petrarum habitaverunt. El fenómeno rupestre en el Mediterraneo Medieval. Archaeopress, Oxford, U.K.,2014, pp.229 y 230).

[3]«Estamos aún lejos de poder asegurar la función concreta de muchas cuevas tradicionalmente consideradas eremitorios» (Fco Moreno Martín, Los escenarios arquitectónicos del eremitismo hispano. Límites para su estudio. En El monacato espontáneo. Eremitas y eremitorios en el mundo medieval. Fundación Sta Ma la Real. C.E.R., Aguilar de Campoo, Palencia, 2011, p. 87).

[4] Fray Justo Pérez de Urbel, El eremitismo en la Castilla primitiva, citado por L.A. Monreal Jimeno en Eremitorios rupestres altomedievales. El alto valle del Ebro, Universidad de Deusto, Bilbao, 1989, p.17.

[5] Lao Tse, op. cit., p. 46.


Julián Valle 2019
Acuarela s. papel khadi 400g.
96 x 137 cm.


Edilicia rupestre:


López Quiroga, J.(coord.), Martínez Tejera, A.M. (coord.) In concavis petrarum habitaverunt. El fenómeno rupestre en el Mediterráneo Medieval : de la investigación a la puesta en valor. Archaeopress, U.K. 2016.

Monreal Jimeno, L. A. Eremitorios rupestres altomedievales. El alto valle del Ebro. Universidad de Deusto, Bilbao, 1989.



 
Julián Valle 2020
Cerámica. Gres
10 x 17 x 18 cm.
 

Algunas de las OBRAS para el proyecto El tejido del mundo 2019-2020

Salas de la Planta +1 del CAB - Centro de Arte Caja de Burgos

Del 5 de marzo al 30 de mayo de 2021.

Calle Saldaña, s/nº, 09003 Burgos

Horario
jueves11:00–14:00, 17:30–20:00
viernes11:00–14:00, 17:30–20:00
sábado11:00–14:30, 17:30–21:00
domingo11:00–14:30
lunesCerrado
martes11:00–14:00, 17:30–20:00
miércoles11:00–14:00, 17:30–20:00
 
Tel. 947 256 550
 
 
 

Julián Valle 2020
Acuarela s. papel khadi 360g.
Ø  56 cm.





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