10.2.17

El príncipe perdido. Ermita de S. Bartolomé y S. Tirso. Merindad de Sotoscueva. Burgos

Toco
esta circulación que nunca cesa,
que volverá a llevarme junto a ti
hasta el lugar de tiempo en que las aguas
se funden con la tierra, donde el bosque
abre su constelada consistencia 
al fulgor amatista de tu ser
inviolable.



Bronwyn, VIII. Juan Eduardo Cirlot
, 1969.






El río Guareña después de pasar bajo la sombra de hayas, robles,  encinas, de chopos, avellanos,  y alisos  se sume precipitándose en un pozo muy profundo. En esa oscuridad que respira, en una garganta que insaciable lo traga. Esta es una de las entradas conocidas del complejo kárstico más grande de España hasta el 2009 (y el decimoctavo del mundo) con 110 km de galerías subterráneas, y queda a los pies de la Ermita.

















Otra de las entradas a Ojo Guareña es la propia Ermita de San Bernabé, en sus comienzos bajo la advocación de San Tirso, por ello se conserva una talla de este santo -del s. XIII- en el altar. Más adelante, en el s. XVIII, Quedó dedicada a los dos santos, de ello dan fe las pinturas murales dedicadas al martirio de ambos.







burgosesvida.wordpress.com / cuevasturisticas.es

San Tirso fue sentenciado a ser cortado en dos, pero fue imposible ejecutar la sentencia por la dureza de su piel, luego ahorcado, y finalmente decapitado.
El nombre de Tirso, del mitológico thyrsus, o thyrsos en griego antiguo es θύρσος que significa ‘contemplador’, es el tirso de Dioniso (Διόνυσος “hijo de Dios”) El bastón forrado de vid o hiedra rematada con una piña de pino, vara mágica para los conjuros, axis mundi, imagen a la vez masculina y femenina, eje que comunica los diferentes mundos: los superiores, el visible y los inferiores. Pues axis mundi puede ser una montaña, o un árbol, lo puede ser una torre, una cuerda, o una cruz.
San Bernabé colaborador y compañero de Pablo de Tarso, murió lapidado. Se atribuye a Bernabé la Epístola de Bernabé. En su segunda parte llamada los Dos Caminos nos dice que el ser humano puede elegir entre un camino de vida y luz, y otro de muerte y tinieblas. Volvamos a ese espacio de luz, que es la Ermita, como antesala de la oscuridad de las galerías.

Aunque se desconoce la fecha de su primera reforma, la ermita, como eremitorio rupestre, puede remontarse al s. VII. Esta sería la fase del santuario dedicado al culto cristiano, ya que existen fases anteriores, hay pinturas y grabados y otras evidencias, con una secuencia cultural que abarca desde el Paleolítico Medio (Cueva de Prado Vargas, donde se encontró industria lítica del Musteriense) a la Edad Media. (Arte Rupestre en el Karst de Ojo Guareña - UNED) No sólo se detectan por el arte parietal, hay sectores sepulcrales, huellas de pisadas e improntas de grupos humanos en zonas de más difícil acceso: algunos hallazgos localizados a distancias superiores a un kilómetro desde sus respectivas entradas, normalmente en las galerías superiores. En la parte más alejada de las galerías principales (a la vista de las marcas dejadas por las teas en las paredes) y después de lo que que podría haber sido un “santuario” en la II Edad del Hierro,  en una zona laberíntica –Vía Seca- se encontró el esqueleto de un individuo que parecía haberse perdido en la oscuridad de las galerías. (Arqueología en Ojo Guareña) Se halló a 500 m de la luz exterior, junto a él una pequeña represa artificial para recoger el agua de las estalactitas. El esqueleto, con una altura aproximada de 175 cm, aparece, como en un último reposo, en posición decúbito supino con los brazos cruzados sobre el pecho. Es curioso que la tradición popular cuenta la leyenda de un príncipe perdido, príncipe celta, en el laberinto oscuro de esta cueva.



El “príncipe” (austrigón-cántabro) en el lugar de su hallazgo,
actualmente en una urna del Museo de Burgos. 
(Grupo Edelweiss)



Cinturón y fíbula de codo encontrados junto al esqueleto, siglo VI a.C. 
(Grupo Edelweiss)

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