2.10.16

Xinghe, Víctor Bartolomé Rey

Siempre me he perdido mirando el cielo estrellado, la corteza de un árbol, el suelo bajo los pies, la piel que acaricio, la impresionante textura de una roca con sus bosquecillos de líquenes creciendo y desapareciendo durante siglos. 
El ejercicio del arte -que me interesa- es continuar con ese ensimismamiento: recogerse en sí mismo...pero para ser como la caja de resonancia de un instrumento, vacío y hueco, y así recoger todos los sonidos. Con las manos hacemos un cuenco para beber el agua del río.


 
Xinghe, 170x110cm. de mi amigo Víctor Bartolomé Rey, 2016.

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