22.1.16

Tiempos del Sueño. Templo. 07.89_Leroi-Gourhan_Eliade

Tiempos del Sueño. Templo. 07.89
Julián Valle 1989
Óleo s. lino: 134 x 199 cm.
Mesa y vitrina: 108 x 44 x 44 cm.
(conteniendo un vaso-recipiente cerrado de calabaza)
Totales: 204 x 220 x 44 cm



Es algo realmente admirable el que, (en) su pequeñez,
(este templo) sea semejante al ancho mundo. 


San Máximo el Confesor. (580-662)

En 1989 la pintura y los objetos se asociaban y se complementaban en una misma obra. Podían sugerir un objeto y la imagen del contexto (paisaje) donde fue hallado con una presentación de tipo museístico. Actualmente los dos soportes se han independizado pero cuando tengo oportunidad los asocio ya que realmente no son dos líneas de trabajo distinto, más bien el propio proceso es el que lleva la obra por derroteros distintos pero participando de la misma experiencia de inmersión en el paisaje.

Tampoco he abandonado mi interés por la experiencia religiosa y su relación, convivencia, o puede que nacimiento común al mismo tiempo que el arte. Todo relacionado con el habitar: la relación física y espiritual con el espacio que nos rodea, su relación con los primeros refugios -con los construidos por el hombre especialmente- la transformación del entorno. Y los rastros que pueden quedar de todo ello: en los objetos encontrados, el arte parietal o los rastros en nuestro propio comportamiento, visión del espacio y relación con el mismo. 

He recuperado en mi trabajo reciente, respecto de obras como ésta que ahora presento, una característica que aparece en otros trabajos a lo largo de mi trayectoria: no existe una evidencia de que la imagen pertenezca a un tiempo determinado. He pensado que así, como imagen fuera del tiempo, quizá la inmersión en "lo temporal" sea aún mayor. También quería destacar la valiosa influencia de las lecturas -principalmente- de Mircea Eliade: una obra que me apasiona. Tiempos del Sueño [1] toma su título de un tema de especial interés para este autor: la supervivencia del mito del eterno retorno, la abolición del tiempo, el final de la historia. ¿Cómo soportar el terror a la historia si la historicidad de la existencia humana -Heidegger- "impide abrigar cualquier esperanza de transcender el tiempo de la historia?”[2]
Cuando trabajaba con "Tiempos del Sueño"otra de las influencias fundamentales fueron las investigaciones sobre arte y religión en el paleolítico de André Leroi-Gourhan, o mejor dicho, la discusión sobre lo origen común de religión y arte. Dice este autor de Las religiones en la Prehistoria

"La discusión flaquea en su base si se separa al artista, creador de formas, del hombre religioso, dedicado tan sólo a representar dioses. Incluso en las obras menos figurativas y más despojadas de contenido religioso. El artista es el creador del mensaje; ejerce a través de las formas una función simbolizadora que asoma también en la música o el lenguaje."[3]


Mucho han avanzado las investigaciones en este campo, desde la fecha de publicación de la obra citada, en 1964. El contribuyó a desterrar la visión del hombre primitivo, tan deudora de la etnografía más caduca, que aún sigue arraigada en la mentalidad común: magdalenienses vestidos con los harapos de australianos con prácticas religiosas de pigmeos “sacadas al azar de los relatos de viajeros en las antípodas, injuriosas para los propios pigmeos o fueguinos.”[4] Lo que nos decía este autor es que los objetos religiosos de los actuales primitivos se vinculan con un pensamiento coherente, a pesar de que para un europeo su lógica puede parecerle absurda. Pero Leroi-Gourhan prefiere renunciar a este “legado” de la etnografía y hacer un nuevo inventario de las imágenes del paleolítico, “no para averiguar si danzaban adornados con cornamentas, sino a qué correspondía la generalidad de sus ideas acerca de aquello que podía dejar testimonios con representación figurada.”[5]
A pesar del tiempo transcurrido los enfoques y razonamientos de Leroi-Gourhan mantienen su validez que no están condicionados por nuevos hallazgos, aunque alguno de ellos, como el descubrimiento de las magníficas pinturas de Chauvet Pont d´Arc en 1994 desmonten estilos asociados a cronologías, en este caso corresponderían al Auriñacense estilo IV, o sea simplificaciones de figuras y vaginas esquemáticas nada que ver con la maravilla de Chauvet. Cuando nos decidimos a explorar este mundo, tan envuelto en brumas, no deja de sorprendernos la variedad y riqueza de formas, soluciones y estilos, y en muchos casos su sorprendente belleza. ¡Pero hay tanto desaparecido o por conocer!... de algo que comenzó hace más de 30.000 años.


 

[1] “Los mitos totémicos australianos (…) se cuenta cómo, en el "tiempo del sueño" (alcheringa) -es decir, en el tiempo mítico- estos Seres Sobrenaturales hicieron su aparición sobre la Tierra y emprendieron largos viajes, parándose a veces para modificar el paisaje o producir ciertos animales y plantas, y finalmente desaparecieron bajo tierra.” Eliade, Mircea. Mito Y realidad. Barcelona: Editorial Labor, 1991. p. 11.
[2] Eliade, Mircea. El mito del eterno retorno. Madrid: Alianza Editorial, 1989. p. 140.
[3] Leroi-Gourhan, André. Las religiones en la Prehistoria. Barcelona: Editorial Lerna, 1987. Pp 75,76.
[4] Ibid., p.76.
[5] Ibid., p.78.



Eliade, Mircea. Historia de las creencias religiosas, de la Edad de Piedra a los Misterios de Eleusis. Vol.I Barcelona: Paidós, 1978.
Eliade, Mircea. Mito Y realidad. Barcelona: Editorial Labor, 1991.

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